La agricultura en Chile ha logrado desarrollar una potente industria frutícola, volcada a la exportación de productos de alta calidad hacia mercados de contra estación.

El cultivo de arándanos lleva más de 30 años en Chile, y se ha convertido en uno de los principales cultivos frutales. Podría ser considerado el precursor de la fruticultura en gran escala en el sur de Chile. Por muchos años nuestro país lideró las exportaciones de esta especie, y llegó a ser el segundo productor mundial después de Estados Unidos. Las mejoras genéticas han permitido cultivarlo en casi todos los climas y suelos, y la competencia con otras zonas productivas ha impactado fuertemente en la industria nacional y local. La carrera por abastecer los mercados se ha tornado muy fuerte, y el crecimiento de la oferta peruana y mexicana nos ha despojado de la exclusividad que gozamos por décadas.

Dos años de pandemia golpearon fuertemente la industria local. La falta de mano de obra en los campos no permitió cosechas oportunas y de calidad. La disminución de turnos en los puertos locales, la escasez de contenedores para embarcar, el atochamiento en puertos de destino y la falta de transporte terrestre se conjugaron para tener, en la temporada pasada, una de las peores calidades de fruta en destino. Los malos reportes de arribo fueron sistemáticos, y la consecuencia: bajos retornos a productor. La baja expectativa de precios en el mercado de fruta fresca y los problemas logísticos impulsó también a muchos productores a destinar su fruta al mercado del congelado o IQF (Individual Quick Freezing), generándose una sobre oferta de fruta para proceso en ciertas semanas.

Recién iniciada la primavera, ya se avecina una nueva temporada. Es indispensable gestionar una cosecha orientada a maximizar la calidad de la fruta a exportar. Destinar a fresco solo variedades adecuadas, cosechas oportunas, despachos rápidos y buena cadena de frío. No hay espacio para mala calidad o condición; no hay espacio para errores. Sin embargo, no se aprecian grandes mejoras en tránsito marítimo, y los altos costos de flete y logística posiblemente se mantendrán. Se presume gran volumen de fruta destinada al congelado, con una capacidad de proceso limitada.

Los arándanos siguen posicionados como una fruta saludable y la demanda crece. Aún hay espacios y nuevos mercados por abastecer, siempre apuntando a la calidad. Ésta será la única manera de seguir participando en el mercado mundial.