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Parcelas de agrado y producción agrícola

Alberto Fehlandt
Director Saval F.G.

Como consecuencia de malas políticas de seguridad urbana, sumados a los efectos del COVID, se produjo una efervescente migración hacia el sector rural. Esta presión por emigrar de las urbes, donde la delincuencia y la droga dominan el ambiente, produjo una demanda explosiva por parcelas de agrado, lo largo de todo Chile.

Esta demanda de terrenos para habitar en lugares más tran-quilos, trajo como efecto, una subdivisión indiscriminada de sue los, mal llamadas parcelas de agrado y condominios rurales. Con preocupación vemos hoy suelos, altamente productivos con muy pocas limitaciones de uso transformadas en condominios, cuyos reglamentos en nada se condicen con una actividad silvoagropecuaria.

Además de la disminución de superficie dedicada a la producción de alimentos, para abastecer el consumo humano directo o indirecto, asegurando la seguridad alimentaria de la población, están todos los efectos negativos: contaminación de napas de aguas, con soluciones de tratamiento a la chilena de aguas servidas; daño a los predios colindantes por aves de corral sueltas, perros mal llamados asilvestrados; rotura de cercos para pasearse por predios colindantes. Como Pedro por su casa. Y para los municipios, mayor costo en: retiro basuras domiciliaria; iluminación; traslados estudiantes a los colegios, etc.

Es hora de modificar la regulación que permite transformar suelos de clase: I, Il, III y IV, con muy pocas limitaciones de cultivo y/o usos, en parcelas agrícolas, que dejan de tener uso silvoagropecuario. Por otra parte, el nivel etario del agricultor mediano y pequeños es bastante alto, y la reposición es baja, por lo que le es más atractivo subdividir y vender.

Para contrarrestar esto, es necesario que las políticas silvoagropecuarias se diseñen y manejen con criterio profesional y a largo plazo. Hoy el agricultor mediano y pequeño, se enfrenta con frecuentes cambios y largos periodos sin asesoría de INDAP, variaciones en las líneas de crédito, programas que no se renuevan oportunamente con el SIRDS, que bonificaba actividades de fertilización y recuperación de suelo, cortinas corta viento, despedrado, drenajes etc.

En los últimos años los fondos asignados a esta importante actividad se han reducido tanto que no cubren ni el 20% de la superficie que se bonificaba hace algunos años.

Columna Diario Austral, 6 de septiembre 2026.