
La conectividad constituye un elemento esencial para el desarrollo de las regiones y no solo nos debemos referir a la conectividad vial. Históricamente el progreso de las culturas y el comercio ha estado vinculado a la capacidad de los pueblos para expandirse y relacionarse comercialmente con otros territorios. Actualmente, este principio permanece vigente, aunque la conectividad requiere enfoques más estratégicos para minimizar cualquier impacto adverso en los sectores específicos.
Valdivia, la Perla del Sur, se ubica en una zona privilegiada, pero no ha alcanzado una conectividad acorde al potencial de desarrollo que posee.
El desarrollo de la actual Región de Los Ríos se inició con una importante conectividad fluvial, acompañada por una estratégica red ferroviaria y una visionaria conectividad telefónica, cabe destacar la Compañía Nacional de Teléfonos fundada en 1893 en el sur de Chile, primera en establecer el sistema de discado directo entre ciudades. Valdivia y La Unión fueron por años un importante polo de desarrollo industrial, diferente al resto de la región, por el acceso que les otorgaron los puertos de Corral y Trumao.
Pese al consenso social respecto a la necesidad de mejorar la conectividad vial de Valdivia, aún no se observa un compromiso concreto hacia la construcción de doble vía de acceso norte y sur que la ciudad requiere. Por otro lado, existen diversos proyectos y anteproyectos de accesos secundarios que, lejos de resultar convenientes, podrían afectar negativamente a las ciudades más pequeñas, cuando los diseños no contemplan las protecciones y limitaciones necesarias para que estas obras no queden nuevamente envueltas por el desarrollo urbano o industrial.
La planificación de proyectos viales actualmente carece de una visión integral, realizándose de manera aislada y generando una red de caminos que amenaza la agricultura local, transformando terrenos productivos en parcelas residenciales. En las consultas ciudadanas de proyectos, se observa un claro desconocimiento del terreno, por parte del equipo encargado del diseño.
Un claro ejemplo, Ruta 5 km 801, la intersección original no contemplaba el acceso desde el norte para ingresar hacia Malihue, y desde el sur para ingresar hacia Máfil, un cuello de botella recién solucionado hace un par de años.
No debemos olvidar que después del Terremoto del 1960 los únicos accesos a Valdivia desde el norte fueron la Balsa de San Javier y el Puente colgante Malihue.
Columna Diario Austral de Valdivia, domingo 25 de enero de 2026


