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¿Qué acuña el sello de la Conservación y el futuro económico?

Helmut Huber G., Director SAVAL F.G.

El rol de la productividad en la economía de los propietarios de predios, claramente se ha definido como el foco al cual cada inversionista evalúa el desempeño de proyectos o la rentabilidad que las tierras entregan desde la realidad de los pequeños propietarios hasta llegar al límite en el cual los suelos y los recursos que sobre él se desarrollen, tengan la sostenibilidad mínima para el balance adecuado. Hasta ahí, todo parece bastante simple, ya que ese equilibrio en un esquema teórico debería funcionar tanto legalmente como técnicamente, hasta que llegamos a ese fino límite en el cual la actividad económica, desde la más básica huerta hasta la extracción más dura, como la que ocurre en la minería, algo deja que desear en cuanto a las externalidades negativas que quedan en el camino. De cómo era hace unas décadas, verdaderas obras de arte en hacer mal las cosas y como se ha evolucionado hasta hoy, debemos reconocer que se ha avanzado y el tema está bien instalado en cuanto al cuidado de los recursos, existe conciencia y en parte, las instituciones están trabajando correctamente. Como entender y aplicar correctamente los términos que se usan, repiten y, lamentablemente en los locutores, muchas veces ni las entienden y menos las han practicado, tenemos entre nosotros una realidad del “uso sustentable y conservación” a la cual debemos avanzar, conociendo la evolución, los buenos pasos y como enfrentar el futuro sin llegar a detener las actividades, desmotivar a los actores y generar desincentivos por excesivas cargas restrictivas de parte de los organismos reguladores, que siendo necesario ese esquema, siempre llegamos a donde se hace difícil avanzar, sin hacer vista gorda o sobrecargar de burocracia a un sistema ya colmado de papelería, repito, necesaria a veces, pero que requiere de crítica constante en cuanto al equilibrio de regular a quienes lo podrían hacer mal y llegar a desmotivar a quienes lo están haciendo correctamente. Hasta aquí, pura filosofía romántica de intenciones. Lo serio, es lo que como país debemos enfrentar en las políticas y acciones concretas que nos mantengan económicamente y con un medio ambiente correctamente trabajado y cuidado. Esas políticas son hasta ahora, pura retórica sin la más mínima visión de futuro país, detenido en una fotografía del momento, pero no de como trazaremos camino y nos proyectaremos en los siguientes años, sobre todo, en motivar a las nuevas generaciones a trabajar sin miedo en los campos, bosques y ambientes marinos. A ellos, les debemos un trabajo serio para que lo tomen y continúen.

Columna Diario Austral