Antiguamente trabajar en el campo era sinónimo de personas rudas. No había tiempo para enfermarse, y peor aún, para cuidarse. El trabajo implicaba cierto temple en el que no había espacio para el autocuidado y el uso de elementos de protección personal, era visto casi como un signo de debilidad. Esa errada visión ha quedado atrás. Si bien aún nos desenvolvemos al aire libre, expuestos a las condiciones climáticas, al trabajo con animales y la utilización de sofisticadas y complejas maquinarias, hoy la planificación y el autocuidado están más presentes que nunca.

Las labores agrícolas dependen del clima, no pueden esperar, la inmediatez y las urgencias hacen imposible el tener planificaciones rígidas, la capacidad y velocidad de reacción hace que se aumente el riesgo exponencialmente.

Cuando un accidente puede ser muy grave o fatal, planificar la seguridad laboral es primordial, y uso de elementos de protección, ineludible. Cumplir estrictos protocolos y procesos permite regresar sanos y salvos a casa con nuestras familias.

Poder desarrollar estos procedimientos, auditar los campos y generar evaluaciones de riesgo en muchos casos no es una tarea fácil. Se requiere del trabajo de prevencionistas expertos y de una dedicación permanente, en algunos casos difícil de obtener por los agricultores más pequeños.

Como Federación Gremial vemos en la seguridad es un tema que nos ocupa, especialmente nuestros asociados pequeños y medianos, que son la mayoría. Es por ello por lo que SAVAL F.G. en conjunto con la Mutual de Seguridad han firmado un convenio, inédito en nuestro país, en donde el fin es colaborar mutuamente en ámbitos de cuidado de la vida, salud de los trabajadores y socios del gremio, entregando protección ante riesgos laborales y promoviendo ambientes de trabajo seguro, fomentando una cultura de seguridad en los socios, adherentes y de todos los colaboradores.

Estamos convencidos que la educación y prevención en el camino para mejorar calidad de vida de todos los trabajadores, y para ello hay que ir más allá del discurso, haciendo acciones concretas que vayan en auxilio de nuestros socios, sistematizando y difundiendo las buenas prácticas que se detecten y trabajando en mitigar los factores de riesgo.