En Julio del 2022 hemos sido testigos de un récord en Chile… el valor del dólar supera los $ 1.000.-. En los últimos 6 meses el dólar ha aumentado en más de un 30%. Una devaluación de la moneda local significativa. Chile está entre los 3 países del continente que han experimentado la mayor alza de la divisa. Sin profundizar en cuanto a la causa, vemos que los efectos son fáciles de percibir, ya que todos los experimentamos.

Los consumidores sienten el aumento del precio del dólar en sus propios bolsillos. Sin ir más lejos, el precio del pan ha subido más de $500 en los últimos 4 meses. No hay que olvidar que Chile es el segundo país del mundo con mayor consumo de pan por habitante, alcanzando aproximadamente 90 kilogramos per cápita anualmente.

Y no son solamente quienes consumen, los productores también notan estas alzas de la divisa, con tanta y más fuerza que los mismos consumidores. Los insumos han alcanzado precios sin precedentes, el precio de Urea por ejemplo, un fertilizante necesario para asegurar el crecimiento de praderas para bovinos, ovinos, e incluso aves, se ha prácticamente triplicado en los últimos 12 meses.

Adicionalmente se han evidenciado problemas en la cadena de suministro y logística. El mero hecho que el puerto chino de Shanghai estuvo en situación de lockdown estricto significa que miles de barcos estuvieron atrapados por días y hasta semanas. Sin mencionar los problemas en los puertos estadounidenses y a lo largo de nuestro propio continente.

La gran meta de Chile, ser una potencia alimenticia, será difícil de lograr. Los altos costos de los insumos hacen muy difícil que los agricultores produzcan a los niveles habituales, el financiamiento escasea, a lo que se suman otras incertidumbres propias del rubro, como los factores climáticos, la disponibilidad de agua, etcétera.

Lo que está pasando con el dólar nos une a todos, a productores y consumidores, precisamente porque no tenemos estos billetes verdes en nuestro bolsillo, el tipo de cambio determina lo que podemos poner en la mesa, y es casi una certeza que tendremos que cambar nuestros hábitos de consumo.