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Cosechando contra la adversidad

Victor_Valentin

Por Víctor Valentin, presidente de SAVAL FG

Al comenzar la pandemia, se evidenció una real preocupación por el abastecimiento de alimentos para la población, reflejando la importancia de contar con un mínimo de productos que estén asegurados para las familias chilenas. En ese momento, las autoridades implementaron políticas públicas que lo aseguraron y vimos un apoyo concreto para los agricultores, de todos los tamaños, para que puedan realizar sus cosecha y labores rutinarias de producción con la mayor normalidad posible.

Por su parte, los agricultores han realizado esfuerzos importantes para garantizar la producción y cumplir con su misión de alimentar a las familias de nuestro país, buscando ser más eficientes en los cultivos lo que, en definitiva, genera un alimento de calidad y menos costoso para el cliente final.

No obstante, esta relación de entendimiento parece haber quedado atrás y volvimos a un entorno social de poca comprensión al trabajo del campo y de todo lo que implica la producción agrícola. Históricamente existe un desconocimiento de los procesos productivos y las complicaciones inherentes que siempre hemos tenido. Por ejemplo, es el caso de las diversas plagas que debemos enfrentar.

Como gremio, llevamos un tiempo exponiendo la situación del daño excesivo de los loros y, ahora último, se ha conocido la problemática del puma que de manera periódica se acerca a sectores urbanos. Incluso debimos lamentar la muerte de una vecina del sector Tres Chiflones de la comuna de Corral, aparentemente por un ataque de ellos, lo que claramente encendió las alarmas.

No obstante, los perjuicios que genera el puma o los perros asilvestrados en los animales de producción han existido desde siempre, y los esfuerzos por frenarlos muchas veces se han tropezado con posturas de resguardo a estas especies y un encasillamiento a los agricultores de poco comprometidos con el ecosistema y la biodiversidad, pero no con soluciones reales.

Sabemos que debemos proteger nuestra fauna y flora, y apoyamos la conservación de nuestro suelo, de las especies animales y vegetales que nos enriquecen. Celebramos también la existencia de grandes parques o reservas naturales que los protejan. No obstante, de forma paralela debe existir una legislación moderna que entienda al agricultor y le permita resguardar su siembra para estar con una sensación de seguridad. Es posible generar alimentos para las personas y conservar la fauna. Para ello es imprescindible realizar estudios realizado por expertos de población de la fauna nativa y sus dinámicas demográficas, además de generar sistemas que permitan la convivencia con nuestras especies autóctonas, para lograr mitigar los conflictos entre la biodiversidad y la seguridad alimentaria, que no solo requiere cada día la región, sino también el país y la población humana.

En definitiva, que podamos aplicar conocimientos y aprendamos de casos exitosos que están pasando en otros países, donde toman resguardos por temporada o en periodos más crítico, permitiendo una continuidad y sobre todo tranquilidad para cosechas y siembras.

Saval Federación Gremial Región de Los Ríos