En los últimos años, uno de los problemas más acuciantes que presenta la economía, a nivel tanto local como global, sin duda es la alta inflación.

 La última medida del Banco Central para procurar controlar la situación es un agresivo aumento de la Tasa Política Monetaria, con un incremento de 100 puntos base que la dejaría en un 10,75 por ciento, nivel que no alcanzaba desde hace casi 25 años.

Aunque el alza apunta a moderar el consumo y el endeudamiento, favoreciendo el ahorro, esta herramienta puede llegar a tener consecuencias muy negativas para el emprendimiento y las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Se espera que se observe el efecto del incremento en la tasa de política monetaria durante los próximos tres trimestres, lo que acentuará la disminución de la demanda interna. En la actividad agrícola las proyecciones de uso capital suelen ser a plazos de más de un año, y las líneas de financiamiento bancario ya están establecidas, lo que sumado a los costos mensuales sitúa a los agricultores en un escenario ciertamente complejo.

El alza de las tasas afecta la rentabilidad y la inversión, lo que sumado a los demás desafíos que el sector agrícola enfrenta en la actualidad, como el aumento de los precios de los fertilizantes, la incertidumbre que generan el nuevo Código de Aguas y la Reforma Tributaria hace muy difícil pensar en nuevos proyectos, lo que eventualmente afectaría la contratación de mano de obra agrícola. Todo lo anterior, agravado por el mayor problema de todos: la violencia rural.

En esta coyuntura, el rol que al Estado y sus instituciones les urge tomar debe ser integral en el financiamiento y apoyo a los sectores más afectados, mediante nuevas políticas públicas de acompañamiento a los productores y emprendedores. También se debe aplicar aceleración en la resolución de proyectos estancados en el Congreso, e impulso al acceso a crédito con medidas como la aprobación del FOGAPE. Solamente así se podría, de alguna manera, alivianar la pesada carga que deben sobrellevar los agricultores ante el panorama económico actual